La encantadora oasis de Ihérir nos recibe revelándonos sus múltiples bellezas (cañones, reservas de agua, pinturas rupestres y viviendas de arquitectura típicamente africana). Desde Ihérir, nos dirigimos hacia el sitio de Dider, conocido por sus losas de arenisca en las que están incrustados hermosos grabados prehistóricos. Zerzaoui nos fascina con sus magníficos paisajes. El sitio de Idmaren n’Saka combina paisajes espléndidos con bellas gueltas (pozas de agua cristalina). Continuamos hacia Eraakam-Noudi, cuyo paisaje cautiva tanto la vista como el espíritu. Más adelante, Tioughmouine despliega generosamente sus gueltas y sus grabados rupestres. Es el tipo de circuito en el que las emociones intensas marcan cada etapa del viaje.