Gigantescas dunas que se extienden por decenas de kilómetros, verdaderas olas de un océano de arena que estimulan la imaginación y ofrecen al paisaje un aspecto casi irreal. En resumen, un lugar ideal para una inmersión total en un entorno lunar que cautiva todos los sentidos. Regreso a Djanet pasando por el sitio de Tégharghart, donde se encuentra la famosa pintura rupestre "la vaca que llora".